¿Qué fue lo que te hizo decir "quiero ser parte de Induspalma?
Lo que me motivó a unirme a Induspalma fue encontrar el espacio perfecto para combinar mi pasión por la agricultura con la administración. El momento clave fue en mi primera entrevista con mi líder inmediato, cuando me dijo: "Aquí no se ha dicho la última palabra en nada". Esa frase reflejó de inmediato una cultura abierta a la innovación y me demostró que este era el lugar ideal para crecer y aportar.
¿Cuál ha sido el desafío que más orgullo te ha dado superar aquí?
En el sector palmero, el rendimiento por hectárea es uno de los indicadores clave para medir la eficiencia agronómica y administrativa. El desafío que más orgullo me da haber superado fue elevar la producción de nuestra finca de 11 a 17.24 toneladas por hectárea. Lograr este incremento no solo transformó nuestros resultados, sino que superó el promedio de producción de referentes internacionales clave como Colombia.
¿Qué haces hoy en día y qué es lo que más disfrutas de tu rol?
Tengo bajo mi responsabilidad la dirección y administración de 1,732 hectáreas de cultivo de palma. Lo que más apasiona de mi labor diaria es la búsqueda constante de la productividad. Disfruto liderar un equipo capaz de generar más del 35% de la producción global utilizando únicamente el 33% del área productiva, demostrando que es posible maximizar el rendimiento bajo estándares de costos internacionales.
¿Cómo impacta tu trabajo en el equipo y en la empresa?
El impacto de mi gestión se refleja de forma directa tanto en el equipo como en la rentabilidad del negocio. Al incrementar la productividad e impulsar una mayor participación en la producción anual, generamos un beneficio mutuo: por un lado, nuestros colaboradores tienen la oportunidad de percibir mayores ingresos gracias a su rendimiento, y por el otro, la empresa maximiza su rentabilidad y competitividad en el mercado.
¿Qué momento en el trabajo nunca olvidarás y por qué?
Nunca olvidaré la crisis de 2019. Debido a la baja en los precios del mercado, la suspensión de bonificaciones provocó un paro colectivo. Con más de 7,500 racimos en el campo a punto de perderse, convoqué a mis mandos medios. A pesar del desánimo general, entendieron la importancia de actuar: nos pusimos las botas, tomamos las herramientas y, liderando desde la primera línea, recolectamos todo el fruto en tiempo récord. Superar juntos ese desafío me demostró la fuerza y la lealtad del equipo que tengo el orgullo de dirigir.
¿Si alguien está pensando en unirse a nuestro grupo, ¿qué le dirías para animarlo a dar el paso?
Que no lo piense dos veces. Unirse a este grupo es la oportunidad de formar parte de una verdadera familia que te da el respaldo y los cimientos sólidos que necesitas para impulsar tu crecimiento profesional.